24 agosto 2011

Sobre el monstruo del que hablan los poetas

Por Pablo De la Vega

Hipogrifo liviano, 
híbrido, del cielo soberano
y del equus celerípedo; 
cuadrúpedo o bípedo, 
Si enhiesto se declama, 
o andando se acelera; 
ora corriendo libre en la pradera 
ora volando hacia el empíreo que le llama.


¡Grita, despavorido!, 
y que al jinete le llegue el alarido
para que, en tu lomo
cabalgue, y en presto asomo
su rutilante yelmo alumbre
¡y el plectro volátil se ilimite!
¡Y al aedo a escribir lo incite
tus cantos de admirable mansedumbre!


¿Acaso no lo hiciste
ya en los Versos en que a Eneas condujiste?
¿O en los de Orlando enamorado, 
al igual que el Rogelio Angelicado
mas no correspondido? 
Pues del trino sonoroso y del más melifluo mosto
es Latina pulpa e italiano ruido
el Virgileado pomo, citareado Ariosto. 

1 comentario:

JuLio Urízar dijo...

¿Será ese monstruo el amor, o la belleza?
Como siempre ni la RAE tiene tus palabras. Andás muy grecolatino, por lo que veo. Te imagino con una lira en las manos.
Plectro, melifluo, celerípedo, enhiesto. Palabras que no conocía. Al igual que a Ariosto.
Admiro la facilidad con que usas las palabras, y las necesarias. Tiene musicalidad, pero creo que el último verso de cada estrofa rompe el paradigma que esta llevaba. Me choca un poco, pero no sé si fue a propósito.