15 febrero 2011

Una Luz en la Profundidad

*Por Sara Fernández

Hace unas horas, descendí a un sitio extraño, no es húmedo pero tampoco es frío. Con extrañeza veo que no hace calor tampoco. Cada vez que entro siento náusea y luego de adentrarme un poco salgo inmediatamente. Alguna vez un filósofo famoso me dijo que adaptarse a la superficie era más complicado que adaptarse a la oscuridad de la caverna, pues dentro de ella se encuentran los demonios de los siglos pasados, cuando entro a la caverna siento que un hálito con un marcado olor a sangre me consume, siento que me contamino por completo y que mi cuerpo se convierte en lúgubre y gélida ceniza. No sé cómo pero la negrura de la oscuridad hace que mi cuerpo se convierta en nada, en ausencia de luz, en una fresca putrefacción que hace que yo misma me cause temor y entonces es cuando camino hacia afuera.

Hace poco, cuando me encontraba en la superficie, una vieja mujer se dejó mostrar en mi camino, sus ojos eran de brillante plata y si Dios me permitiera hablar de sus pupilas hubiera hecho lo mismo que permitirme mentir, su voraz hálito me susurró suavemente al oído que mi futuro estaba dentro de la cueva, que mi mundo de luz se haría pedazos, que la superficie se hundiría y decaería hasta que nada se pudiera distinguir.

La anciana hizo caer entonces una lágrima de sus brillantes y esplendorosos ojos sobre el río de la superficie y me observé, dentro de la caverna me encontraba, estaba hundida con los más gélidos demonios y me encontraba en un estado animal y poco racional, me alimentaba de odio y de confusión, porque a pesar de que conocía perfectamente la superficie, la sociedad de la caverna me arrastraba la irracionalidad. Dentro de la caverna yo era nada más que un demonio miserable entre el resto.

Luego de estrepitosos días de odio y arrogancia en los que todos éramos el centro de un universo paralelo y en donde todos los habitantes de la caverna obedecíamos a los más bajos instintos, una pequeña y sutil luz se vio brillar en la parte más profunda, una luz fosforescente y dulce que junto a su benignidad traía una canción muy suave. Poco a poco, los demonios nos acercábamos a ella, y la vimos clara brillar con paz y armonía aún en la impureza de su ambiente, era una pequeña luciérnaga. La razón regresó a mí después de que la vi la paz que emanaba su alma hacía que mi corazón se estremeciera y creaba una capa de razón en la que comprendía que el mal y el error del hombre no era una imperfección creada por Dios, No, no existía error , El gran creador no había puesto error sobre el universo, al contrario, había puesto sobre las profundidades de los avernos de la tierra la luz que contrariaba la oscuridad, el entendimiento de que la oscuridad era el medio más puro por el cual se llegaba a la luz y entonces entendí, que en el transcurso de esta vida aún en el agujero más oscuro podía encontrar luz.

Después de aquella esclarecedora visión, la anciana me dijo, tienes dos opciones, vivir en el fondo en donde el aprendizaje es un don de Dios o vivir en la superficie, donde todo lo conoces.

Hoy en día después de ver mi futuro y observar con detalle mi pasado, vivo en la superficie de la caverna, y día con día voy hasta el fondo de la misma para lograr observar a las luciérnagas, cuya esencia misma sigue siendo la luz, aun aunque permanezcan en las profundidades de la oscuridad.

Adentrándonos en la Caverna

Esta semana ¿cómo es tu caverna? ¿Que encuentras allí, que hay adentro? Los exploradores nos enseñarán su primer descubrimiento en esta oscuridad.

11 febrero 2011

¡Larga vida a la Reina Lúcida!

Por Julio Urízar*

Lo que estoy a punto de contar espero que no sea motivo de risas en toda la corte, su majestad. Aunque yo sea su bufón, me sentiría muy honrado que por una única vez usted no utilice mis torpezas para desternillarse ante tanta ingenuidad. Sé que usted no sólo es la reina de tan soberbia patria, sino también la señora de la lógica y la lucidez, y que suele decretar risa nacional cuando algo choca con ella. Y si en tal caso, osa romperla, la guillotina está a sus órdenes cuando la gracia del pícaro se hace desgracia. Aguardo, no sin temor de que mi cabeza ruede por las escaleras de la plaza, le soy sincero, que usted comprenda mis palabras antes de que eleve ese dedo y señale la suavidad de mi garganta.
Y es que ayer, cuando desconocidos misteriosos intentaron atentar contra su persona, usted ha dado la orden de que todo su recurso humano venga y se identifique personalmente, para ver si no hay feérico infiltrado entre nosotros. Pues aquí estoy. Usted pide una pequeña biografía y yo se la comparto. Pero eso sí, pido respeto con todo el respeto, su señoría. Seré bufón de profesión pero su alteza comprenderá que cuando uno se ve obligado a hablar de sí mismo lo menos que espera es que se rían de las cosas que uno dice. 
Soy humano al cien por ciento. De eso no dude. Y nací en la comarca del Oeste ya cuando usted se sentaba en este trono. Así que sabrá que yo no conozco a las hadas que mandó a expulsar para la Limpieza de feéricos organizada bajo su sabia comandancia en la BCIJCNH, Batallones Contra Ilusionistas, Juglares y Creaturas No Humanas, en los años de la Magna Limpia Nacional. Así que puedo decir que me he criado fielmente bajo el decreto RS (Raciocinio y sensatez) número 36 de la quinta constitución de la madura corte de su majestad, reina nuestra de Corduranía. Mi infancia no es importante, un día llegué a su presencia y al enterarme de que su persona se aburría con la grisura de este palacio tan monótono, con todo respeto a su hermano el arquitecto, ensayé mis dotes actorales y conformé varias estupideces de las que usted tanto aborrece, dándoles forma de chiste para que su majestad riera con la parodia de lo que nunca tendrá un espacio en su corazón. ¿Pero sabe de dónde obtengo tanta originalidad? Pues bien, déjeme decirle, antes de que explote en cólera, que de niño estuve al cuidado de un feérico verdadero, aunque no lo supe hasta que murió, y déjeme decirle, no me condene todavía, que él me enseñó todo lo que usted nos ha negado. Gracias a él mis sueños se vieron plagados desde ese momento con el día de encontrarme en medio de ese mundo perdido, mundo que desapareció con la llegada de su excelentísima al poder de estas tierras. Pero eso no impidió que para entonces yo me escapara al bosque, esperando encontrar la legendaria danza de la luna y unirme a ella para luego dormirme en la hierba y despertar en el interior de una casita de madera. Pero nunca pude vivir aquello pues para entonces usted ya los había exterminado. Pero aún era inocente, y creo que por eso también tenía esperanza. Seguí buscando y esperando cada noche el momento preciso para verlos, a los feéricos quiero decir, muy ingenuo como es necesario. Incluso, en el domingo antecesor al día de San Juan, bajo la luna llena, me sumergí en el arrollo, me unté los ojos con barro y observé a través del aro de piedra. Pero ya no estaban. También busqué en los libros prohibidos, los que han sido escritos por poetas, me los regaló el feérico del que le he hablado, (mi padre me castigó por eso durante un mes y los echó al fuego) y esperé que alguno fuese todavía mágico, que me transportara a donde ya le de dicho. ¡Pero no se ría así, por favor! Escuchar le pido, nada más, me hará llorar de la humillación. Esa no es una carcajada, es una burla. Es usted malvadamente adulta. Está bien, está bien, continúo: Seguí yendo al bosque cada vez que pude. Y ya para entonces sabía que ellos ya no estaban allí, por lo que, lógicamente -usted sabe de estas cosas-, estarían en otro lugar. Un objeto que sabemos que existe, porque no porque usted niegue las cosas éstas desaparecerán, como aquel baldaquín que cubre su rostro, ocupa un espacio, y si no está en este entonces andará en cualquier otro ¿o me equivoco? La materia es indestructible. Como decía, mis ilusio… perdón, mi voluntad, radicaba en poder llegar a ese otro lugar, dado que en este ya no estaban. Buscaba bajo las piedras, entre las raíces de los árboles, en el interior de las cabañas abandonadas luego de la Limpieza, debajo de los sombreros de esos hongos rojos y sabrosos que aparecen para el invierno, en las ramas de los arces estrellados, pero ni siquiera en el interior de los círculos de zetas que para estas fechas colman el valle. Se habían esfumado, ni la más estremecedora melodía los haría regresar, y con ellos se fue todo camino en el que pudiera seguirlas; ni los libros, ni un agujero por el cual caer, ni armarios o puertas falsas. Su majestad había logrado erradicarlos por completo. De pequeño siempre quise ir con ellos, vivir entre las fragancias de sus flores, cubrirme de su polvillo brillante y probar un bocado de esos festines que, los poetas cuentan, o contaban, se llevan a cabo bajo las lágrimas de los sauces… Por lo que veo ya no le causa tanta risa, verdad. No, no me vea con esos ojos, su majestad, de todos modos yo ya visto sus cadenas. Nunca lo conseguí si usted piensa eso, nunca estuve infectado… de estarlo, no sería su bufón. Utilice la lógica que para eso usted es la reina. De haberlos conocidos me encontraría con ellos, en el otro lado, sea donde sea, armándome para venir a luchar contra el reino, si es que los rumores de guerra son ciertos; sí… creo que intentaría atentar contra usted como ayer lo hizo la flecha que no llegó a su frente…
¡Pero no se enfade, digo más que la verdad! ¡No, por favor, mi cabeza no! ¡Aguarde! Usted, la soberana del Entendimiento, condesa de la Evidencia, poderosa y gran Lúcida, recuerde que si le hago falta, ya no habrá estupideces con las que yo le haga reír. Me necesita. Este aburrido palacio de la evidencia necesita un payaso que no le haga olvidar que su lógica y su sensatez son más fantásticas e ilusorias que los sueños del niño que una vez fui. Sobre algunos como yo se erige su vana metafísica. Pero con todo respeto, con todo respeto se lo digo, su majestad. Sé que odia esa palabra. Hoy usted sabe que ha triunfado, que después de todo, ya soy mayor como para seguir teniendo esperanza. Que hoy soy su bufón. Así que ríase con ganas. 

*Por segundo semestre consecutivo se encuentra entre nosotros Julio Urízar, de la Carrera de Letras y Filosofía, quién con sus cuentos hace brotar la imaginación en esta Caverna. 

Un Amanecer Distinto

Por Virginia González*


Cuando estás en la ciudad caminando por las calles o simplemente viendo a tu alrededor, muchas veces te olvidas que hay más cosas de los que tus ojos pueden ver.
Inmerso en todas las cosas que tienes que hacer, inmerso en pensamientos, deberes y obligaciones muchas veces nos olvidamos simplemente de VIVIR un poco.
Cuántas veces has pensado en lo privilegiado que eres por poder dormir en una cama, lo privilegiado de poder comer cuando tienes hambre, lo privilegiado de tener un sueter cuando tienes frío lo privilegiado de simplemente tener un hogar y tener tanto para agradecer, privilegiado de simplemente poder vivir.
Un día yo desperté de ese sueño y emprendí un largo viaje creyendo que "ayudaría a otros" tomé mis maletas y partí con un grupo de empedernidos soñadores que querían simplemente
cambiar todo lo que no les parecía de este mundo, y así me uní a un sueño que creía cumpliría para otros y regresaría satisfecha de lo que había logrado. Jamás imaginé que lo que lograría sería VIVIR UN POCO.
Desperté ese día, camino al lugar de salida dudé si debía o no emprender algo que yo creía era una lucha sin fin.
Jamás olvidaré como descubrí que esa lucha sin fin, para muchos era una oportunidad de vivir.
Y tome mis maletas ese día, emprendí camino a lo que era un viaje que yo creía era con retorno a una realidad, sin embargo nunca imagine que la que regresaría no sería la misma que se fue.
Llegar a un lugar mientras se adentra la noche y el sueño se apodera de ti no te permite ver las bellezas que te rodean.
La siguiente mañana abrí mis ojos y descubrí el mejor amanecer que pude haber presenciado, algo inigualable algo súbito y solemne, pero que sorpresa descubrir que muy lejano a los edificios y calles había algo que la naturaleza había formado. Las calles de ahi eran verdes, los edificios montañas, los carros caballos y los caminos pequeños senderos.
En el amanecer se respiraba un ambiente a cambio, se sentía un calor penetrante y un espíritu esperanzador.
Y pensar que caminás en la ciudad viendo miles de personas día a día, totalmente ajena a la vida de esas otras personas pero en este lugar majestuoso realmente caminas, no miras observas a las personas que te rodean  y sientes ese ambiente cálido, prestas especial atención a como cada persona que te ve te saluda con gusto en su mirada, como cada camino que tomas te lleva a algún lugar distinto, pero a la vez al mismo fin: crecer.
Era un amanecer distinto porque salí de mi misma para entrar a lo que creía era un universo paralelo, era un amanecer distinto porque algo en mí ya no era igual, era un amanecer distinto porque descubrí que el que más necesita es el que más puede dar, un amanecer distinto en el que un corazón egoísta pasó a ser un corazón lleno de amor.
Jamás entendí la frase "ama a tu prójimo aunque no lo conozcas" hasta ver en las miradas de esos ángeles ese agradecimiento y amor fraternal hacia alguien que no conocían: YO.
Salí un día armada de maletas creyendo con mucha esperanza cambiaría la vida de alguien más, pero oh sorpresa descubrí un amanecer distinto, saliendo de la ciudad y visitando a quienes nadie visita que los que más necesitan son los que más dan, porque dan a manos llenas, dan de lo que no tienen y dan sin esperar a cambio, Dan lo mejor de ellos a ese prójimo
que desconocen.
Para mí un amanecer distinto es amanecer de nuevo en tu corazón, es descubrir que hay algo más afuera de ti que puede hacerte crecer, es no solo un paisaje sino un cambio de corazón y de vida. Un amanecer distinto a salir de mi misma para darme a otros.

* Desde las profundidades de nuestra Caverna surgen preguntas trascendentales como: ¿Qué es la vida? Virginia González, desde la Facultad de Ingeniería, nueva aventurera en esta cueva nos da una visión simbólica de lo que para ella es la vida.

10 febrero 2011

Un Dolor escondido

Por Eddie Fernando Bonilla*


Muchas veces he llegado a sentir desvanecer ante muchos sucesos que he afrontado...


Sentir que el cielo cae ante mis pies, viendo desplomarse cada vez más de mis mayores ilusiones


Escuchando sabios consejos de personas que confían y creen de verdad en mi...


Sabiendo definitivamente que una lagrima brota de mi corazón al pensar en ti...


Y si puedo dejar de sentir esto... el problema es no querer dejar de sentirlo...


Sabias palabras dicen que en el corazón no se manda...


Pero quiero poder hacerlo... sacar de mi todo lo que siento por ti...


Demostrártelo... si lo tomas, perfecto...


Si no, pues lo guardaré celosamente... hasta que llegue quien lo ha de merecer...


Mientras tanto solo queda esperar y sanar


Un corazón que siente desquebrajar...


Esperando que tu por lo menos recuerdes... con el simple hecho de pensar en ti...


Aunque sea mi nombre... y pienses en mi...


*¡Otro poeta que nos describe el sentimiento profundo que siente! ¡Qué maravillas hace la Caverna en sus aventureros y ahora Eddie Bonilla se nos une desde Administración de Hoteles y Restaurantes para seguir ahondano en esta fantástica Caverna.

08 febrero 2011

La Dualidad dentro de Mí

Por Josue David Pereira*
Una mirada fija


Una sonrisa disimulada


Una caricia aspera


Con sentido a vacio….


Luna llena sin estrellas,


Cielo negro sin luz


Abro los ojos y no veo


Vivo en en la carcel de la monotomia,


El ser obsevado a cada momento es atenuante.


Y en mis sueños, solo en mis sueños existo, compartiendome observandome


En realidad soy particula de tierra,


La cual no parece sentir


No respira,


No possea algo mas alla de lo material.


Una mirada fija


Una sonrisa disimulada


Una caricia aspera


Con sentido a vacio….


Luna llena sin estrellas,


Cielo negro sin luz


Abro los ojos y no veo


Vivo en en la carcel de la monotomia,


El ser obsevado a cada momento es atenuante.


El solo obtener conocimiento alguno de mi yo


Es estar sin una valoracioon unica nisiquiera por mi


Dentro de mi las cualidades son vatiginosas tormentas


Fugaces dentro del entrono en el cual me encuantro.

*¡Otro degustador de la oscuridad! ¡Y poeta! Bienvenido nuevamente Josue David, desde la Facultad de Ciencias Económicas, a esta profundidad Cavernosa.

07 febrero 2011

La Estatua

Por Sara Fernández*


No añoro acordarme de aquel tiempo cuando el espacio no estaba delimitado de la forma en que hoy lo está, pero sí recuerdo una historia de aquel tiempo paralelo. Trata de un artista, escultor, si hay que especificar, que vivía en las afueras de una concurrida aldea de paso. Día con día el escultor recibía encargos de los más nobles benefactores que deseaban que sobre una simple piedra sin valor, el artista plasmara un pedazo de su alma, un conjunto de abstracciones convertidas en imágenes, que luego adornarían los jardines de sus casas.

-¡Venancio! – Exclamaban con petulancia – Es mi deseo que sobre un trozo insólito de mármol esculpas la imagen de un fantástico ángel para la fachada de mi hogar – o bien- Venancio, quiero encargar una escultura, una de un cisne que se encuentre en lo alto de la fuente que adorna mi jardín. Y Venancio el escultor sin vacilo y con formidable diligencia esculpía lo que le ordenaban, mas un día singular en el que la monotonía agobiaba al célebre creador tuvo la osadía de exclamar en pos de su propia vida – A lo largo de este tiempo he amasado una leve fortuna, oro, y nada más, pero tal materia ha consumido mi vida sin que haya podido realizar una obra sola que plazca mis sentidos, que convierta este gélido, estrepitoso y burdo mármol en un verdadero trozo de mi alma y de mis sueños, hoy es tiempo de parar. No deseo sino trabajar en lo que amo con un objetivo que me cause satisfacción. Que marque la euforia de mi alma mediante el más sutil de mis vástagos… Mi arte mismo. – Y así Venancio, el escultor paró de trabajar en obras por encargo y comenzó a esculpir para él mismo.

No se afanen en terminar, lectores, es pertinente destacar alguna etapa de la vida de este héroe que con su obra sin duda tiene conexión. Venancio había tenido la dicha en su austera juventud, de conocer a una joven mujer cuyos ojos brillaban cual estrellas iluminando la noche y cuya voz era tan dulce como el sonar de una amielada y brillante campanilla de bronce. Sus cabellos eran torrentes de aguas que caían sobre sus hombros como una catarata y su tez se asemejaba a la tierra más fértil y suave, en la que cualquier sembrador preferiría elaborar sus plantaciones. Amelia, era su nombre, la dulce dama que más tarde se convertiría en la esposa de aquel escultor. Sin embargo, muchas veces la vida se marchita rápido cuando los seres se presentan virtuosos, porque el ciclo de su existencia corre ligero y gracioso como el pétalo de una flor. Amelia murió de una severa enfermedad que marchitó su piel y acalló el brillo de sus ojos, dejándola decaer con lentitud, dejando en su vida el enérgico deseo de concebir a una niña, una pequeña que con el tiempo se convertiría en una dama.

Una mujer hecha realidad –Se dijo Venancio – En este mismo momento, si los deseos de Amelia se hubiesen cumplido, la niña tendría dieciséis años de morar sobre la tierra y yo tendría el gran placer de verla agraciada caminar por los verdes campos y reír con armonía sin par- Venancio permaneció cogitativo durante algún tiempo con la mirada perdida en el vacío imaginándose a la hija que nunca tuvo la oportunidad de concebir, pensando en la ausencia de un ser que jamás había tenido la dicha de respirar, ni palpar, ni exclamar la más leve palabra.

Sin más que dudar puso sus cartas sobre la mesa y un bloque de mármol sobre el suelo, él, esa misma noche iniciaría la más perfecta de sus creaciones, su obra maestra, Crearía a su hija. Pasó con el cincel sobre el mármol 365 días exactos. Sin un leve respiro que diera tregua a su diligencia y laboriosidad. Sin un segundo sólo que lo excusara de su pasión de artista. Con la sangre de su alma y el sudor de su pecho, pero más aún, con el fuerte pálpito y el amor de su corazón, creó una contorneada figura que suavemente deslizaba armonía de arriba para abajo, creó ojos perfectos e imponentes, que encerraban todo el furor de una vida de trabajo, manos delicadas y finas que se asemejaban a la más tersa y codiciada seda y unos labios tan perfectos que cualquier hombre sobre la faz de la tierra hubiesen podido besar asegurando perpetuamente que eran reales. La estatua era preciosa, nada en el extenso mundo humano se le asemejaba en belleza siquiera un poco. Era bella sin duda, pero… Inalcanzable.

Al terminar, Venancio sintió toda la euforia contenida en sus venas y con la voz entrecortada y emotiva dijo –Tu eres mi hija- La estatua, con toda su perfección, hizo caer una lágrima de sangre por su mejilla y con el despecho más voraz y desagradecido de su marmórea figura, lanzó un escupitajo sobre la faz de su creador y poco a poco se fue rajando, hasta que aquella piel de piedra ¡Tan semejante a la realidad! Se hizo pedazos, sin dejar más que polvo desparramado sobre el suelo. Venancio con el corazón repleto de sentimientos hizo pasar todo tipo de maldiciones por su cabeza, pensó en dejarlo todo, en convertirse en un pobre alcohólico desgarbado, en matar, en herir y en odiar a la humanidad, mas luego de aquella euforia contenida, respiró y se dijo a sí mismo, -No, No le haré a mi creador, lo mismo que mi creación me ha hecho pasar a mí. – Y así lo hizo Venancio, continuó esculpiendo hasta morir, mostrando siempre que la grandeza de su alma era apreciada más que por nosotros por él.

*Sara es la primera exploradora de estas cavernas. De primer año y en la Facultad de Ciencias Agrícolas y Ambientales nos trae un hermoso cuento. ¡Esperamos que tus textos sean la guía en este descenso!

01 febrero 2011

PRIMERAS EXPLORACIONES

¡La caverna ha sido abierta de nuevo! He aquí, para conocer a nuestros primeros valientes, las primeras exploraciones que ellos han hecho. Esta semana será para conocerlos. Así que, cavernícolas,¡a blandir sus picas, palas y plumas!

28 enero 2011

BIENVENIDOS AL 2011



TRAS UN DESCANZO FORMIDABLE, EMPIEZA EL AÑO CON LLUVIAS, CALORES FRÍOS, NIEBLA Y UN ARREBATADO CLIMA QUE NO PARA DE ASEDIARNOS.

TANTO ASÍ, QUE NO SE ENCUENTRA UN LUGAR DONDE UNO PUEDA PROTEGERSE DE ESTE TIEMPO ATMOSFÉRICO.

PERO ¡VENGAN CON NOSOTROS! A LAS PROFUNDIDADES DE NUESTRA CAVERNA, DONDE ENCONTRARAN LA TEMPLADA TEMPERATURA DE LA LITERATURA.

PUÉS LO QUE ESTÁ ADENTRO DE LA CAVERNA VUELVE LOCO A CUALQUIER ESPELEÓLOGO (PERSONA QUE ESTUDIA LAS CAVERNAS) Y SOBREPASA LOS LÍMITES DE LA CIENCIA Y LA IMAGINACIÓN.

TODO EL RECINTO ESTÁ ADORNADO DE PALABRAS, DÓNDE VERSOS COMO ESTALACTITAS CAEN Y PROSA COMO ESTALAGMITA SE YERGUE; HACIENDO VOLAR LAS IDEAS COMO MURCIÉLAGOS QUE SE DIRIGEN HACIA LOS VISITANTES.

AQUÍ PODRÁN DESCANZAR DE LA VELOCIDAD CITADINA Y DE LAS OBLIGACIONES UNIVERSITARIAS, ADMIRANDO LOS DISTINTOS TEXTOS QUE PRESENTAMOS EN ESTÁ NARRATIVA OSCURIDAD QUE NOS CUENTA SUS SECRETOS.

ADÉNTRATE Y DESCUBRE UN MUNDO DESCONOCIDO HASTA AHORA: EL MUNDO DE LA CAVERNA 

ATENTAMENTE,

EL CAVERNÍCOLA




MODALIDAD PARA PUBLICAR

Los procedimientos para publicar en el blog son los siguientes:

  1. Los interesados en participar deberán dirigirse a la Oficina de Clubes landivarianos (Campus Central, Vista Hermosa III, Zona 16. Edificio "H" Oficina H-116.2, en el área de Mezanine) para brindar su información respectiva a la Coordinadora de Clubes y así formar parte del Club de Literatura.

  1. La Coordinadora de los Clubes landivarianos elaborará una lista de los participantes y notificará al Coordinador del Club de Literatura sobre los datos de los interesados, quién publicará únicamente los textos de las personas que aparezcan en la lista brindada por la Coordinadora de Clubes.

  1. Los participantes deberán mandar los textos al correo electrónico correspondiente al Club de Literatura: clubliteraturalandivar@gmail.com brindando la información necesaria para llevar el control asistencial: nombres y apellidos, número de carnet, facultad, carrera y ciclo que cursa en la Universidad.

  1. Luego de ser aprobados los textos por el Coordinador del Club, estos serán publicados en el blog periódicamente, donde los estudiantes podrán tener acceso y comentar los textos de sus compañeros. El Coordinador del Club elaborará una lista de los estudiantes que participaron durante dicha semana y la enviará a la Coordinadora de Clubes para la lista de asistencias. Una asistencia será equivalente a una publicación, un comentarios a los textos de los demás participantes y un comentario en "El hallazgo de la semana" en el periodo correspondiente a una semana.

  1. Para finalizar, los participantes del Club deberán firmar la asistencia en la Oficina de Clubes landivarianos una vez por semana para que pueda ser notificado a las distintas entidades universitarias sobre su participación siendo, de esta manera, dicha actividad tomada en cuenta en los requerimientos que necesite el estudiante para sus cursos, becas u otras direcciones.
IMPORTANTE: La Caverna se reserva el derecho de publicar únicamente textos de índole literaria, como por ejemplo cuentos, novelas, ensayos, poemas, críticas a libros, comentarios de los mismos y cualquier texto relativo a la literatura. Cualquier texto que no cumpla con estos requisitos no será publicado. 

Atentamente

El Cavernícola