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08 julio 2012

Tiempo al tiempo


Por Laura Rivas

¿Qué será más difícil?, ¿Perder a un hijo o a un hermano? Me pregunté eso tantas veces y no lo entendía hasta que lo viví.  Aún no entiendo por qué se nublo todo cuando te fuiste, se supone que vas al cielo, al paraíso, a descansar…
Que desgracia perderte así de repente; que desgracia que no me pude despedir si quiera.  Solamente en mis sueños tengo la chance de hablarte y recordarte, porque ni en las fotos he de consolarme. ¡Que desgracia!
Ahora lo único que queda es esperar el día en que nos juntemos nuevamente,  y abrazarte y decirte lo mucho que te quiero y te extrañé. Que desgracia esperar, pero hermano una cosa te aseguro, jamás te he de olvidar.

24 junio 2012

El despertar del rio


Por Laura Rivas

El grito - Edvard Munch
No me gustaba salir a caminar, le tenía miedo a todo; a los temblores, a la lluvia, al calor, al aire incluso, y aun así mis dos mejores amigos me convencieron de ir a un paseo que simulaba ser muy tranquilo.
Rodeamos el parque de los árboles y nos adentramos al puente de la misericordia.  La tarde empezaba a caer y el cielo tenía un todo rojizo con destellos amarillos, el reflejo en el cielo del agua azulada y cristalina; era una vista increíble.
De repente, sentí que el suelo se sacudía y que el calor me estaba ahogando por dentro, no sabia que hacer ni a donde ir. Mis amigos estaban detrás de mí sin hacer nada y yo me quedé parado como un árbol mal plantado.  Estaba en medio de un terremoto y el agua del lago se empezaba a desbordar; todas las pesadillas de mi vida se estaban haciendo realidad en una tarde que decidí salir a caminar por necedad de mis amigos.
El calor era tan intenso, que mi piel se estaba secando y arrugando tanto como una pasa.  Me toque la cara y poco a poco se derretía. Me pude dar cuenta que era el fin del mundo cuando vi que todo a mi alrededor no era más que una masa de colores albrotados.

08 junio 2012

Retrato


Por Laura Rivas
“El amor de mi vida”

A penas tenía 17 años y kike tenía 20 cuando nos conocimos aquel marzo en Panajachel.  Recuerdo cuando me miraba tan fijamente, sus ojos miel me hipnotizaban y me hacían creer que veía dos caramelos brillosos.  Fue amor a primera vista. 
Kike era unos 20 cm más alto que yo; me encantaba que así fuera porque al momento de abrazarlo sentía su corazón y me sentía protegida.  Su piel morena y perfecta, ese cabello ondulado y castaño, esa sonrisa que provocaba besarlo y esa voz con ese tono delicado y caballeroso hacían que mis rodillas temblaran… ¡Por Dios que estaba enamorada de ese hombre!  
Solamente no entendía algo de su personalidad. ¿Cómo es posible que un hombre tan apuesto y simpático fuera celoso e inseguro de sí mismo? Me estresaba cuando celaba por cualquier detalle: mi forma de vestir, mi maquillaje, el peinado y hasta mis amigos.
Todo el encanto de su ternura, paciencia, dulzura y valentía, se esfumaba por los celos obsesivos.
Luego de dos años y medio, terminé con nuestra relación debido a su actitud; pero Kike no se rindió y luchó por mi amor. Regresamos a los 4 meses y ahora vivimos más enamorados que nunca.

30 abril 2012

Claroscuro


Por Laura Rivas

Camino sin rumbo iba en el taxi a media noche, no paraba de recordar los momentos en que mi padre y yo éramos tan felices juntos. Cada cosa que observaba me hacía tener flashbacks en mi mente.
Don Juanito, el taxista, se daba cuenta de mi mirada perdida y aquellas lágrimas que caían lentamente sobre mi cofre de recuerdos. Cada una de ellas salía de mi corazón arrancando ese sentimiento de rencor y odio hacia aquella persona que tanto amé…
Note la foto de un pequeño niño sobre el tablero del carro, rápidamente vino a mi memoria mi niñez; corriendo por el parque persiguiendo un mishito, jugando por el pasamanos y sentada en el columpio viejo y oxidado de mi colonia. No había un solo recuerdo en el que no estuviera mi papá.
Yo sentía que nuestro amor era tan fuerte, y que nadie en el mundo podría separarnos; para mi desgracia, él mismo fue quien me condujo a alejarme y olvidar gran parte de mi vida. Una vida que ahora esta llena de dudas y sin sentido.
¡¿Por qué hizo eso?! ¿Por qué tuvo que decepcionarme de esta manera? Fue una larga y pesada noche que jamás olvidare. Pero hay tantos recuerdos que tengo que sacar de mente antes de empezar con una nueva vida, si es que la hay…


22 abril 2012

Una gota de aventuras


Por Laura Rivas

En un amanecer radiante y hermoso, una rosa carmín le contaba a una gota de agua de rocío sobre su vida y como llegó a ser tan bella, pero se había aburrido de hablar y le dijo a la gotita que le contara de sus viajes por el mundo.
                La gota de agua le respondió:
-          Mis más viejos recuerdos se remontan en la época en que yo era una gota de agua salada. Yo solía vivir muy feliz en un océano gigante y azulado, jugando con mis amigas y con peces de todos colores y tamaños.
Era muy divertido deslizarnos por las orillas del mar, y ser regresados por la corriente. Pero lo que yo más deseaba, era viajar con un rayo de sol. Mis amigas me decían que era muy peligros, pues muchas veces te llevaban a lugares desconocidos y jamás regresabas al océano.
 Sin embargo, un día de verano, un rayo de sol me jaló a la fuerza y no pude evitar que me alejara de mi hogar. Luego me llevó  hacía una nube blanca y suave, que viajo por el cielo durante horas. Esa misma noche, me dejó caer y pude sentir el viento enfriándome como a un granizo. Caí en un charco de agua negra, me sentía muy sucia y apretada junto a otras gotas negras. Pero a la siguiente semana, tuve la dicha de hacerme amiga de un rayito de sol que me llevó lejos de ese charco tan sucio. Era deprimente vivir ahí.
Me dejó caer en un manantial, un lugar donde cantan las aves y la brisa cae en las flores para embellecerlas y llenarlas de vida, un lugar donde viviré por el resto de mis días…




16 febrero 2012

No correspondía


Por Laura Rivas

No correspondía
La felicidad del viento, perseguía la emoción de mi corazón
 Cada vez que lo observaba las piernas me temblaban,
mi corazón se aceleraba y me hacía irme de este planeta
Lástima que me regresaba al pensar que su corazón ya tenía dueña.


Incertidumbre
De tantas mentiras que decís, siento que  ya son verdad
De tan hipócrita que sos, siento que ya sos sincero
De tanto que te odio, siento que tanto te amo.
Y tanta es mi costumbre de ti, que siempre te creo el “ahora sí…”