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24 febrero 2012

Esa soy yo


Por Oscar Cordero

Mi vida nunca fue de lo más feliz, nunca le pude encontrar su verdadero significado. Es más, para ser honesta mi infancia no fue igual a la tuya, nunca escuché una palabra amable o un buen consejo de mis padres.

Yo me dedicaba a tortear junto con mi mamá y unas vecinas. Era algo duro pero no tenía más opción. Aún recuerdo aquellas mañanas de invierno en las cuales tenía que acarrear agua para las princesas y príncipes de mi casa. Mi madre que en paz descanse era un tanto indiferente hacia mí y no me buscaba si no fuera para lavar ropa o para cocinarle a mis hermanos. Y es que mi madre fue una santa, viviendo siempre a costas de aquel desgraciado que le provocó esta maldita enfermedad que la consumió por dentro, todo por el vicio estúpido del alcohol y el famoso machismo que se hace presente cada vez más en los hogares.

Ahora con mis 19 años me sentía ya capaz de valerme por mi cuenta, ya nadie más me mandaría y podría hacer de mi vida lo que a mí se dé la regalada gana, al fin de cuentas ya soy mayor. Creía que la vida era un periodo de tiempo, en el cual se es libre de hacer lo que uno quiera, pero esta idea me llevó a mi cruel destino.

Me despierto en una de esas sucias calles, tirada junto a la basura con un fuerte dolor de cabeza como si alguien me hubiera disparado en la cabeza, mis brazos los siento dormidos y a mis piernas les cuesta caminar, siento como si decenas de agujas pincharan sobre mi piel. Mas no encuentro explicación para haber aparecido tirada en el suelo, a lo mejor fueron el par de cervezas que me tomé la noche anterior con mi novio. Y el muy desgraciado ahora me deja con un perro en la calle.

Me dispongo a marchar hacia mi casa, el dolor de cabeza y cuerpo son insoportables, sólo espero que mi padre no haya agarrado otras de sus famosas borracheras, porque juro por Dios que ahora si le rompo la trompa. Sigo caminando cuando veo a lo lejos un grupo de gente reunida en círculo, contemplando algo. Me acerco,  de a poco me voy metiendo entre las personas, logro ver la cinta amarilla, al parecer los del Ministerio Público aún no han venido. Cuando por fin me logro erguir de entre la multitud logro apreciar la realidad. Voy viendo de a poco y me encuentro con algo que parecía una pierna, mis ojos siguen el sendero de sangre y sigo viendo la pierna, más adelante se encuentra la otra pierna, junto a un tonel. Mis ojos suben por donde la sangre aún fresca gotea y veo dos brazos atados en medio del tonel, la cuerda que los sostenía seguía ascendiendo hasta encontrar aquello. Ahí con la boca abierta, con un disparo en la frente y los ojos aún llorosos encuentro una cabeza y mi corazón me dice que esa soy yo.



19 febrero 2012

Corazón


Por Oscar Cordero

Reposabas tus esperanzas en mis manos,
Caminas por las sendas de mis consejos,
Creías haber encontrado un amigo,
No te diste cuenta que solo por ti sigo vivo.

Eran tardes calidas cuando llorabas,
Era el clima perfecto para que brillaran tus barcas,
Eran días fríos los cuales pude estar junto a ti,
Era la ocasión perfecta para hacerte feliz.

El tiempo ha de esculpir tu cuerpo,
Afrodita con la cual despierto sueño,
No me importa si aquel dios tenga razón,
Tú eres la Venus de  mi corazón.

Noche roja fue esa en que pronunciamos el adiós,
Noche oscura en la que soñé desnudar nuestros labios,
Noche de amigos al vernos por última vez,
Noche de amantes al llevarte contigo mi ser.

Han emigrado ya varias veces las blancas aves,
Mientras mi corazón palpita con fuerzas más leves,
A pesar que en mi mente habita un corazón de acero,
No hay noche corazón, que por ti, un suspiro al cielo elevo.

Corazón, no soy feliz, regálame tu media luna una ves mas,
Corazón,  entrégame tus labios, que mas te da,
Corazón, dedicare a ti la mitad de mis sueños, la otro te la llevas tu
Corazón, poesía de amor no podré escribir mas, si mi inspiración eres tu.