LOS TEXTOS DE LA CAVERNA, EN LAS PROFUNDIDADES DEL AÑO PASADO
28 enero 2011
06 noviembre 2010
Un Día Con Mi Yo
Por Josué David Pereira
Dentro de un apopado estado de animo me levanto aun sintiendo libre pesadez diaria dentro mi monótono estilo de vida, sabiendo que es otro capitulo mas dentro de las paginas de nuestras larga y atenuosa vida, así que trato de despabilarse lo que puedo aunque es el desayuno a quien con ansias espero, terminado mi sabroso inicio continuo a mis labores los cuales no quiero dar inicio, porque es ahí donde mis otros yo dan el salto al suspisio.
Mi yo trabajador contante sonante con rubor, la computadora teclea no asiendo esperar la información que desean, los superiores sin exhumación lo observan tratando yo de tomar el control el cual mis yo no desean, sabiendo que el desenvolvimiento aguarda así como mis demás apariencias por el momento callan.
El reloj apunto de marcar el almuerzo esta y antes de la misma los empleados mas listos no pueden estar, los minutos están contados para mi porque aunque me guste el trabajo, un singular refrigerio no puede ser aguardado, sintiéndome hambriento y mareado, son las prisas de la hora las que me han exaltado.
Al pasar la hora en la cual me siento a gusto, yo creo que por ser el momento donde menos me luzco, al regresar a los labores en los cuales me siento como molusco, no es por ser baboso, sino por estar sin uso, al ver pasar a la nueva secretaria, todo mi entorno nublo, no es por usar lentiscos sino, es por todo su pelo largo y brusco, porque si a de ser por ella, el venir como luzco seria toda una pena, porque al verla a ella mi yo, toda la robótica resetea.
Por eso siento que es la dicha de que mi yo sea muy diferente a mi, porque de no ser así todos los dulces momentos que paso, ninguno los disfrutaría tanto como recordármelos a mi.
05 noviembre 2010
Pensamiento
Por Juan Fernando Solares
La vida te da unas qlegriias que si sabes apreciar de donde vienen,
sabras quien hará lo imposible por hacerte feliz...
y la felicidad, la verdadera felicidad, no depende de una sola persona,
o de un solo amigo... la felicidad es el sentirse bien con todos los amigos que puedas tener,
y compartir las mejores y peores cosas de tu vida con ellos!
La vida te da unas qlegriias que si sabes apreciar de donde vienen,
sabras quien hará lo imposible por hacerte feliz...
y la felicidad, la verdadera felicidad, no depende de una sola persona,
o de un solo amigo... la felicidad es el sentirse bien con todos los amigos que puedas tener,
y compartir las mejores y peores cosas de tu vida con ellos!
Poema
Por Juan Fernando Solares
Quizas me ves,
tal vez, acaso un día,
en una lampara apagada,
en una ráfaga encendida,
tal vez, en un rincon del cuarto,
soy la mancha, un punto en la pared,
tal vez, alguna estrella,
que tus ojos, sin tí, se quedan viendo.
Truco o Treta
Por Josue David Pereira*
Aun después de un momento en el cual las festividades comienzan a resaltar y colorear tanto con sus actividades así como su dulce sabor dan nueva vida al año independientemente que este por caducar, sin embargo de algún modo las personas tendemos a no solo vivir las mismas sino llegamos a tal extremo de contar los días los cuales le restan al asueto y al feriado llegar, ¿Qué nos indica esto?
Nos da a entender que todos y cada una de los individuos de la sociedad está literalmente ligada a la compleja monotonía de siempre ¿Por qué compleja?
La describo compleja por una razón porque solo siendo monotonía nos da a entender que “nuestro diario” vivir dejo de ser “vivir” para transformarse en diario, no va mas allá de ser otro día sin experiencias, y pasamos hacer parte de una tradición lejos de haber sido creada por nosotros, convirtiéndonos en los actores de la obra llamada halloween o su traducción a nuestro chapín “noche de bujas” ¿Por qué dirán? Porque llegamos hacer uno de los personajes más populares en esa fecha los llamados zombies o muertos caminantes el simple hecho lo notamos dentro de las conversaciones más comunes como: Pues si, Como te va, y como seguís.
Son los comentarios los cuales rigen a la monotonía y bajan de algún modo en sentido de los días, ya que se vuelven más eternos. Teniendo en cuenta esto son los remanentes los cuales nos llevan a ser un zombie de la sociedad en la cual todo sentido de interpersonalizar a llegado a desaparecer y los motivos de salir explorar vivir y disfrutar están casi extinguidos.
* Josue David Pereira está en el 1er semestre de la carrera de Contaduria y Auditoria pública, en la Facultad de Ciencia Económicas y Empresariales. Con este texto le damos la bienvenida al club.
03 noviembre 2010
Una madrugada... El estaba allí!
Por Juan Fernando Rogel Solares*
Era de madrugada. Como las tres de la mañana. Ella dormía profundamente y de repente despertó.
Estaba sorprendida. No comprendía por qué a las tres de la mañana ella se había despertado.
Bajó las escaleras lentamente. Como si supiera que había alguien allí. Los escalones rechinaban de viejos y eso la espantaba demasiado.
Llegó a la sala y encendió la luz. Él estaba ahí, esperándola. La miraba fijamente desde el sofá.
Ella se quedó paralizada, pensaba que estaba viendo un espectro y lo único que hizo fue acercarse a decir – Hola.
Él no dijo nada, solo la miraba, seguramente pensaba en lo bella que se miraba esa noche a pesar de ser la madrugada.
Trato de acercarse a ella, pensaba que al tocarla sentiría un alivio, después de todo llevaba cinco años sin verla pero nada había cambiado.
Ella se hizo para atrás y no lo dejo tocarla, no sabía si dejar que la tocara sería la mejor opción, después de todo llevaba cinco años sin verlo.
¿Qué hacía ahí? ¿Por qué había regresado? ¿A caso no estaba muerto? De repente sintió la necesidad de tocarlo, de saber si era él o si era su imaginación o en el peor de los casos su alma en pena.
Por fin, después de diez minutos de silencio, él le dijo – Aquí estoy. – Me doy cuenta. Le dijo ella. Se miraban fijamente, examinándose el uno al otro como si fueran unos completos desconocidos.
Mientras lo examinaba ella recordaba la última vez que lo había visto. Estaban en la estación de trenes. Él tenía el pelo largo, barba, llevaba puesta la chaqueta que le había regalado para su cumpleaños y dos maletas, una en cada mano.
Pero él había cambiado, eso pensaba. Ahora tenía el pelo corto y ya no tenía barba pero lo único que no había cambiado era la chaqueta que ella le había regalado para su cumpleaños de hacia ya cinco años.
Él pensaba en la última vez que la había visto también, el pelo rizado y castaño como siempre, su piel blanca y suave. Ella lloraba y él la sostenía entre sus brazos... Sí, todavía la amaba y se preguntaba si ella le correspondía.
Ella también había cambiado. Su pelo rizado y castaño claro ahora era liso y castaño oscuro. Su piel marcaba el paso del tiempo pero era igual o más hermosa que antes. - ¿Cómo te ha ido? Preguntó él. – Bien. Es tarde. Respondió ella. – Lo sé. Dijo él.
Tenía ganas de gritarle cuanto lo amaba pero tenía que ponerlo a prueba. No sabía nada acerca de él desde hacía ya cinco años.
Estaba confundida porque según ella; él estaba muerto. Hoy descubrió que no era así.
Ya eran las 5 de la mañana y pronto ella tendría que ir a trabajar pero no le importaba; él estaba ahí. - ¿Por qué regresaste? Pregunto ella. – Porque quería verte. Dijo él. – Pues ya me has visto. Ahora vete.
Su miedo más grande se había cumplido. Ella ya no lo amaba o al menos eso pensaba. Tomó sus dos maletas y caminó hacia la puerta. – Adiós.
En un instante todos los recuerdos vividos con él le vinieron a la mente. Pensar que ya no lo tendría a su lado y esta vez más de cinco años se le hacía insoportable. Lo amaba. ¿La amaba él también?
Iba a cerrar la puerta. La vio una vez más para mantenerla en su mente para siempre. – Te amo. Dijo ella. Él no supo que decir. Regreso a la sala y cerró la puerta. – Tengo ganas de un café. Volvió a romper el hielo. – Yo también. No sabía si se refería a que también la amaba o a que también quería un café. Tal vez a ambos.
* Juan Fernando está en el 2do semestre de la carrera de Mercadotecnia, en la Facultad de Ciencia económicas y Empresariales. Con este texto le damos la bienvenida al club y lo invitamos a seguir participando en las profundidades de laCaverna
28 octubre 2010
Poema
Por Geraldine Barberena Orellana*
El siego me dijo un día
Que mira con los ojos del alma
El sordo me dijo un día
Que oyera mis pasos
El cojo me dijo un día
Que caminara recto mi camino de la vida
El manco me dijo un día
Que abrazara a la vida
El mudo me dijo un día
Oye la voz que llevas dentro
El viejo me dijo un día
Más de un consejo sabiduría
El ángel me dijo un día
No te preocupes cuidare tu espalda
El espejo me dijo un día
Ese eres tú
El tiempo me dijo un día
Todo te lo daré y todo te lo quitare
La vida me dijo un día
Recuerda que solo tienes una
La vida solo puede ser vista asea atrás
Pero debe ser vivida asea delante
No cometas los mismos errores
Que hay más por cometer
Mi sombra me dijo un día
Siempre estaré atrás de ti
Mi corazón me dijo un día
Siempre vivirás por mí....
*Desde la Facultad de Ciencia económicas y Empresariales, Geraldine ha dado sus primeros pasos dentro de laCaverna. Actualmente cursa el 2do semestre de Administración de hoteles y restaurantes. Esperamos que se pierda en nuestra oscuridad.
16 octubre 2010
Acurrucados
Por Álvaro Montenegro*
Lo que pasa es que no creí llegar a esto. Las caricias al despertar pasaron a ser un triste recuerdo. Dolores de espalda. Artritis. Canas. Los hijos que se han marchado. La piel se arruga irremediablemente. Dolores de pelvis. Menopausia con viagra. La casa amplia con vasto jardín para dos. Arte colgando de las paredes que no nos dice mayor cosa, la madera de los marcos de los cuadros se está apolillando. Varias pasadas de trapeador le dejaron al piso de chichipate un olor como a vidrio. La televisión sostiene un colchón de polvo gris, como esta tarde, gris como esta mañana, gris como esta noche que tiembla por el viento que somata las ventanas. Nos acurrucamos. Y no siento frío, ni siento calor. Estoy emocionalmente inerte. Como la lámpara que chorreaba luz antes de acostarnos. Quietud. Tal vez demasiada quietud. Mañana un desayuno desabrido y la rutinaria pasividad del día. Ayer, a esta hora, desordenaba las almohadas del hotel sin miedo a la hora, sin ánimo de comparar, pero qué noche tan agitada. Quizá nunca más tenga otra como esa, porque aquélla se consiguió otro, más tierno que yo. ¡Ya sé que voy a hacer! ¡Me voy a comprar un Porsche!
*Álvaro Montenegro cursa el octavo semestre de la Licenciatura en CIencias Jurídicas y Sociales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la URL. Con este primer cuento le damos la bienvenida al club.
10 octubre 2010
Nobel 2010
Mario Vargas Llosa es premiado este año con el Nobel de Literatura. Para las letras castellanas es una gran noticia, para las latinoamericanas, tanto más, sumando ya seis condecoraciones que reiteran la calidad literaria que ha surgido de este pedazo de mundo. ¿Qué piensas acerca de esta noticia? ¿Has leído algo de él? ¿Crees que se lo merece, crees que no? ¿Mistral, Asturias, Neruda, García Márquez, Paz? ¿Qué piensas de todos ellos? ¿Hay algún otro escritor o escritora de Latinoamerica que creas que merezca dicho premio? ¿Qué piensas del mismo?
07 octubre 2010
Una Mosca en el Pan
Por Regina Asturias*
La luz del día se estaba ocultando, y la llegada de la noche no me entusiasmaba nada la verdad. Iba tranquila, revoloteando por allí, esquivando gente que si me veía, intentaba apartarme de un manotazo. En esas estaba, cuando una puerta se abrió ante mí. Del interior del lugar, claramente iluminado con la luz artificial de los bombillos en las lámparas, nada como el sol, pero por lo menos no es oscuridad. Con ese pensamiento, me aventuré al interior del local. Dentro, había un olor delicioso. Mezcla de muchas cosas, que hizo que mi estomago se emocionara.
Di una vuelta por todo el lugar, y el olor de una mesa fue el que más me atrajo. Como hipnotizada, me dirigí a esa mesa, para encontrarme a una señora, un tanto arrugada, con cara de mal humor. La verdad, poco me importó en ese momento el resto del lugar.
Había encontrado donde poner en práctica dos de las cosas que más me gustaban en mi corta vida. La primera, comer. Y la segunda… la segunda era molestar a las personas.
Desde que era pequeñita, no más que una larva, sufrí con los humanos. Ellos creen que dominan el mundo, y que tienen derecho a acabar con nosotros, solo porque son más grandes. Pero cuando pude volar, y descubrí que era muy ágil para esquivar matamoscas, spray mata bichos, y zapatazos, me di cuenta que yo también podía molestarlos. Y esta señora era una perfecta víctima. En cuanto me vio, comenzó a intentar aplastarme, pero yo era demasiado ágil para ella. El objetivo, posarme en el pan que con tanto énfasis protegía de mis “mugrientas patas”.
Al cabo de un rato, y luego de que la señora me lanzara cuanto encontrara a mano, logré pasearme por la superficie del pan. Era una victoria, pero había sido demasiado simple. Así que me propuse ir a por el plato de pollo y arroz que tenía enfrente. Además, eso olía mejor que el pan. Di una vuelta sobre su cabeza, y me posé en su cabello. Comenzó a sacudir su cabeza, pensando que todavía estaba allí, pero yo solo la observaba desde atrás. Era divertido molestar a los humanos.
Sin embargo, luego de unos minutos de entretenido juego, la atención que tenía se esfumo. Volé alrededor de su cabeza, sobre la comida, me paré y caminé por todo el plato, pero pareció no notarlo. Aburrida de que la diversión hubiera acabado tan pronto, me dirigí a otra mesa. Frente a la ventana, había una pareja, sin embargo, tampoco ellos me prestaron atención. Caminé por toda la comida, una lasaña blanca, casi intacta, y una tortilla. Como parecía que no les importaba que caminara por su comida, me disponía a irme a buscar otra mesa, cuando un fuerte olor me atrajo.
El olor provenía de una copa frente a la quesadilla. Me acerqué intentando descubrir que era. Era un líquido rojizo, con una mezcla de olor frutal y alcohólico. En cuanto estuve lo suficientemente cerca del líquido, mojé las patas, y me posé en la orilla interior del vaso. La tentación me venció, y lo probé. Era algo… algo como nunca antes había probado. De repente, me sentía más despierta, con más energías que en mucho tiempo.
Volé y volé. Di vueltas por todo el lugar, zumbando de un lado para otro. Las luces de las bombillas me parecían el doble de interesantes, y me pegué de golpes contra ellas intentando alcanzar la luz. Seguí volando, y regresé al vaso con el misterioso contenido. Di otro sorbo y salí del vaso. Me sentía extraña. Cada vez me costaba más llegar a donde quería llegar. Tuve que dar unas cuantas vueltas de más para llegar a la mesa con la señora y su pan.
Si antes me sentía viva, ahora poco a poco iba perdiendo todas las energías. Cuándo y cómo llegué al pan… no estoy segura. Solo sé que caminaba por la orilla del plato cuando el suelo se me terminó y caí de espaldas a la mesa. Intenté darme la vuelta, pero estaba muy cansada… cada vez me costaba más mover las patas, y las luces arriba mío eran cada vez más… Entonces, súbitamente fui tragada por la oscuridad. Dejé de sentir mi cuerpo, y mi mente navegó esa oscuridad.
*Regina Asturias cursa cuarto semestre en la Licenciatura de Psicología Clínica de la Facultad de Humanidades de la URL. Con este primer cuento le damos la bienvenida al club.
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